junio 23, 2018

no me preguntes por qué








significado y significante
se dan un beso en la discoteca de mi pre-adolescencia
y yo estoy en medio
tomando apuntes

el minúsculo vínculo de las membranas del labio
colisiona babosea me aterroriza
la unión


veo desde abajo
en un contrapicado
cómo coinciden
los bordes


no sé dónde mirar
me duele este entusiasmo

del signo lingüístico empeñado en existir 








el pintor de Washington Square



La bohemia es fracasar.
Quítate esa perilla, fúmate un pódium,
bébete un hielo, una ceja. Investiga
la entrepierna de tu mejor amigo,
llora sin ningún motivo.
Inspira, expira
fogonazos de mejillas.  Inspírate
en una diosa calva: ya
eres todo un poeta.

Ahora intenta no morirte de hambre.



de Manojo de abominaciones, 2008.








función de producción neoclásica




La función de producción neoclásica
nos dice que el crecimiento sostenido del amor
depende del capital (de si te pago
la cena) y del trabajo (de si te trabajo
por la noches y la oscuridad y el frío).

Pero no es cierto. Este aserto vil y simplista
se hace el loco, disimula
porque sabe que la armonía es inadmisible
porque sabe que las frutas acaban pudriéndose
y el pan florece y las ratas sobreviven
(el corazón es proteico, la boca un afilado
cuerno de unicornio, el corazón cívico, moderno
recicla libelos de repudio, aúpa
moteles-Alcatraz, cuernos-refugio):

el crecimiento incesante del amor
sólo obedece
-para el que no lo sepa aún, a estas alturas
del fracaso y los puñales, lo repito-
a los besos sin más, aislados, sitiados,
a los ojos en valor absoluto, sin signo
ni color.

No tiene sentido, lo siento
Muchísimo: por eso los matemáticos
sufren e hipan tanto (pero como consuelo consulten
el discurso cinematográfico del Nobel de John Forbes Nash).
Nada de causas. Nada concreto. Todo inconexo. Sólo
emociones, espasmos, sacudidas
irrazonables y arbitrarias, basura, nudos.

Y cuando se apagan
-no me preguntes por qué, puesto que son absurdas-
has de saber que se han muerto para siempre
y no vale ya ahorrar ni invertir ni estimular
iniciativas privadas de re seducción o concilio,
y no vale ya lamentarse por el riesgo
que te ha estallado en la cara, pues no hay remedio
ni segundas oportunidades de ganancia,
porque no hay nada, ni ojos incoloros
de tan pintados para reflejarse dulcemente
ni besos ni te quieros largoplacistas
(ni iris ni anillos ni orillas ni seda).
El ciclo
de explotación se ha agotado: estabas advertida.
Todo ese amor muta en asco
y desencanto. Deslocalización: huyes a otro,
compras rímel, guiñas, triunfas
y, de nuevo, a sudar y a esperar la reproducción
del eterno retorno del amante que dice
que prefiere volverse a dormir a su casa.




de Night club para alumnas aplicadas, 2009.












Berta García Faet (Valencia, 1988). Licenciada en Ciencias Políticas y Humanidades. Reside actualmente en Rhode Island, USA. Participó en Poefesta (España, 2012), Aquelarre Feminista de la Tribu de Frida (Madrid, 2015), Feria Internacional del Libro (Bolivia, 2016), Festival Internacional de Poesía de Buenos Aires (2016).  Obtuvo las becas Sydney and Hellen Jacoff Scholarship (2015) y CCNY / Stanford Summer Research Program (2014). Autora de los poemarios Manojo de abominaciones (Ayuntamiento de Avilés, 2008), Night Club para alumnas aplicadas (Vitruvio, 2009), Introducción a todo (La Bella Varsovia, 2011), Fresa y herida (Diputación de León, 2011) y La edad de merecer (La Bella Varsovia, 2015), entre otros. Su web: bertagarciafaet.com 👋