junio 13, 2022

 



UNX ESCRITORX ES ALGO EXTRAÑO

Vuelvo a compartir esta belleza: 


Un escritor es algo extraño. Es una contradicción y también un sinsentido. Escribir también es no hablar. Es callarse. Es aullar sin ruido. Un escritor es algo que descansa, con frecuencia, escucha mucho. No habla mucho porque es imposible hablar a alguien de un libro que se ha escrito y sobre todo de un libro que se está escribiendo. Es imposible. Es lo contrario del cine, lo contrario del teatro y otros espectáculos. Es lo contrario de todas las lecturas. Es lo más difícil. Es lo peor. Porque un libro es lo desconocido, es la noche, es cerrado, eso es. El libro avanza, crece, avanza en las direcciones que creíamos haber explorado, avanza hacia su propio destino y el de su autor, anonadado por su publicación: su separación, la separación del libro soñado, como el último hijo, siempre el más amado. 

Un libro abierto también es la noche.

Estas palabras que acabo de pronunciar me hacen llorar, no sé por qué.

Escribir a pesar de todo pese a la desesperación. No: con la desesperación. Qué desesperación, no sé su nombre. Escribir junto a lo que precede al escrito es siempre estropearlo. Y sin embargo hay que aceptarlo: estropear el fallo es volver sobre otro libro, un posible otro de ese mismo libro.


Marguerite Duras. Escribir [fragmento] (Barcelona, 1993). Traducción de Ana María Moix. 

junio 07, 2022

★GRACIAS, AGUACERO EDICIONES!


Tres inéditos en Revista Aguacero!

Muy agradecida con Pablo Romero y con todxs lxs que trabajan en esta bellísima editorial.

[Presionando sobre la imagen se llega al Link 😊]

 

II

repito la letra de la canción de moda
acepto su estrofa de apariencia inofensiva hago las paces
con el slogan gelatinoso folletinesco poco expresivo atemporal
que de algún lado
estoy segura
me suena

la válvula está rota

repito con angustia
(y la angustia es clave)
el pitido punzante que silva sin parar adentro
de la cabeza
permanentemente repito los números de un teléfono importante
una fecha de cumpleaños y un nombre
de tres sílabas

la válvula
es la válvula

repito movimientos pronombres abandonos colapsos nerviosos
como la fotocopia repite su cuerpo sobre el plástico caliente
múltiples veces
la válvula está rota
es la válvula
la canción el pitido los números el nombre
de memoria repito el proceso completo para repasar
ese lenguaje de riesgo
que me asiste

mientras me bifurco
frente al espejo me repito
a mí misma con mi misma cara mi mismo pelo
mi misma boca mis mismos dientes

cada doce segundos vuelca la canilla sobre el azulejo
la gota
repite
indefinidamente
el mensaje de su existencia

 


★[SIC] > EL SUR TE LEE


Junto a Susana Trajtemberg, Silvina Vuckovic y Mailena Martínez estuvimos participando de "El sur te lee", la hermosa feria del libro y escritores de Mar del Plata, que organiza la Biblioteca Playa Serena 🌊

Allí conocí a la gran Marisel Calvo (recomendadísima su poesía) y a muchxs otrxs escritorxs y poetas del sur de nuestra ciudad.

También tuve la oportunidad de leer algunos poemas de Límbica (abajo dejo uno).

Felicidad ❤️

 

 

[SIC]

No sé adónde me habré ido pero es cierto que no estoy.

Por estas horas,

mientras en esta ciudad se duerme

y en otras mitades del orbe se lee en búlgaro,

aparezco en el medio de una calle,

desnuda de zapatos y de cajas mágicas,

profanándole las bóvedas a mi propia existencia,

(sondeándome)

por las páginas en blanco de los diarios íntimos - acaso públicos -

de otros usuarios en línea.

 

Falta poco para que me empiece a quedar muda;

muda de voces y de lenguas de señas:

resultó que en ninguno de esos diarios íntimo-públicos

me han puesto.

 

No sé entonces adónde me habrán dejado,

en cuál de mis cumpleaños me habré olvidado de pedir los deseos

(o habré pensado en aquella secuencia efímera

que ya lo tenía todo como para andar desperdiciándolos).

No sé en qué papeles no retornables

habrán anotado mi nombre

(Sí. Yo también tengo uno y también es de tres sílabas).

 

Ahora es cuando me empieza a parecer

que ya no falta tanto

y que puede haber margen de error

en esto de aprehenderse todo lo que el agua va dejando

                                         caer

mientras anda.

 

A lo mejor funcione.

 

A lo mejor hasta se puede llegar a discutir esa ingenuidad con que se avanza,

con que se cruza un hombre de vereda

como si por ese lado del relato

fuera a llover menos.

 

Tarde o temprano uno se termina interponiendo siempre

entre un espejo y otro. 


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mayo 29, 2022

TIENES SED Y EN AGUA TE CONSUMES


Bautizada como Alfonsina Storni Martignoni, nació el 29 de mayo de 1892 en Sala Capriasca, un pequeño pueblo de la Suiza italiana. Sus padres, dueños de la fábrica de cerveza Los Alpes, en la provincia de San Juan, habían regresado a su país natal en 1891, aunque pasados unos pocos años decidieron regresar a continuar sus negocios en Argentina.

Fue escritora, dramaturga, docente y periodista. Madre soltera, feminista, una de las primeras impulsoras del voto femenino en el país y firme opositora del modelo de mujer de clase media que pretendía imponerse en los años ’20 (esto es, la niña protegida en el hogar, educada para el matrimonio, a la que sólo le preocupaba su apariencia y el «bienestar» de su marido).

Frecuentó el mundo intelectual de los «años locos» de Buenos Aires, en los que destacaban los excesos estéticos, las revoluciones, el art decó y los grandes inventos.

Como poeta, obtuvo reconocimiento tanto nacional como internacional, llegando incluso a representar a la Argentina en el famoso encuentro «Las tres musas de América», llevado a cabo junto a la uruguaya Juana de Ibarbourou y la chilena Gabriela Mistral, en el que las tres mujeres fueron convocadas por el gobierno de Montevideo para impartir una serie de conferencias.

Sabemos, sí, que dejó una vasta y multiforme obra. Sabemos también que sus poemarios más celebrados [La inquietud del rosal (1916), Irremediablemente (1919), Languidez, (1920), Ocre, (1925), Poemas de amor, (1926) y Mascarilla y trébol, (1938)], oscilan entre el romanticismo clásico y el intimismo sintomático del modernismo más crudo.

Como una pieza trovadoresca, el mito sobre su suicidio se ha transmitido casi sin variaciones a lo largo de ocho décadas: en la primavera de 1938, poniendo el preámbulo a un episodio de su vida minuciosamente premeditado, abandonó la habitación que ocupaba en la pensión de la calle 3 de febrero 2851, en la ciudad de Mar del Plata, y caminó hasta el muelle del ya desaparecido Club Argentino de Mujeres. Desde allí se arrojó, a la furia del Atlántico, la madrugada del 25 de octubre, poniendo el definitivo punto final a los dolores físicos y emocionales que la perturbaban desde hacía años.

La carta para su hijo Alejandro, el poema para publicar en el Diario La Nación – bajo el título «Voy a dormir» – y la nota sobre la mesa de su habitación, en la que certifica su brutal desenlace («me arrojo al mar»), fueron sus tres actos escriturales finales, como un gran contrasentido tríptico que cierra una excelsa obra maestra.  

Y aunque el imaginario siga insistiendo en perpetuar la imagen de esa Alfonsina doliente y desgraciada, que se quita la vida en la escollera y se inmortaliza, es importante continuar perseverando en la revelación de su vida y de su obra, como bien lo explica el historiador Gabriel Di Meglio en el documental Bio.Ar: Alfonsina Storni: «casi todos recuerdan, de manera emblemática, su trágica muerte. Pero se trata de una figura que fue bastante más que ese final célebre. Indagar en los trazos de su historia es también hablar de una época de desafíos, en que algunas mujeres empezaban a ocupar espacios clausurados, a decir palabras antes prohibidas, a ensanchar los límites del mundo que los hombres habían construido para ellas.»

 

Acá un poema cortito, como para poner solamente un ejemplo:



¿QUÉ DIRÍA?

¿Qué diría la gente, recortada y vacía,
Si en un día fortuito, por ultrafantasía,
Me tiñera el cabello de plateado y violeta,
Usara peplo griego, cambiara la peineta
Por cintillo de flores: miosotis o jazmines,
Cantara por las calles al compás de violines,
O dijera mis versos recorriendo las plazas,
Libertado mi gusto de vulgares mordazas?
¿Irían a mirarme cubriendo las aceras?
¿Me quemarían como quemaron hechiceras?
¿Campanas tocarían para llamar a misa?
En verdad que pensarlo me da un poco de risa.

De El dulce daño, 1918.




👉 RÍO DE LA PLATA EN ARENA PÁLIDO (POEMA EN VOZ DE ALFONSINA)

👉 SOBRE ALFONSINA (VIDA & OBRA)

👉 9 POEMAS DE ALFONSINA

👉 SOBRE EL CLUB ARGENTINO DE MUJERES (MDP, AÑOS ’20) 

👉 BIO.AR: ALFONSINA STORNI (DOCUMENTAL)

mayo 24, 2022

TIKTOK ♪

 

cuento con ese final que aseguraste

una frecuencia inexplorada

de desenlaces posibles

sigo el camino de hilo

de los desconsolados

 

durante un tiempo – está comprobado –

toda maniobra ejecutada desde la opacidad de las cosas

es compatible

con el temor que nos provoca

la piedra en la máquina

 

adentro del libro dejo cambio chico y me despido

me despido contraproducentemente

y digo la noche

decir la noche es decir

lo ominoso

lo que no puede ni quiere ser narrado

lo que no puede ni quiere

consumarse en la saturación anticipada de lo que estuvo antes

de lo indecible

puertas adentro

 

porción extrema de ingenuidad:

la ingenuidad

vino a desacelerar el ritmo

de la tormenta

 

despedirse:

rastreo

en una lista incautada de pies de fotos

palabras que soporten permanecer aplicables

a tal fin

cuento con ese final que aseguraste

sigo

(inenarrable)

el camino de hilo

de los desconsolados 


[CLICK EN LA IMAGEN PARA ACCEDER AL VIDEO 🎬]



mayo 12, 2022

YO EXISTO AÚN ANTE EL MIEDO

 

Leí este poema de Leonor esta mañana y me di cuenta de que así es exactamente como me siento, de que esto es exactamente lo que yo estuve queriendo decir desde hace meses.

Leonor supo enseñarnos que «un poema es un instante de lucidez, de fascinación ante la historia». Entonces yo agradezco que esos pocos minutos de hermosa alienación de esta mañana, mientras leía a Leonor, hayan sido mi también hermoso y profético «instante de lucidez» 💗

 

 

EXISTO

Yo existo aún ante el miedo

golpeteando cascabeles de verano.

Yo existo.

Que el mármol resguarde

mis blasones de harapo,

porque transcurro.

Mi canto entrelaza jirones de asfalto

y estoy, o me voy,

o me quedo, o naufrago.

 

La lámpara hilvana cansancio de luz

en su gesto callado.

Quedo atrapada en tus ojos maduros y blandos.

Recorro la medular tristeza

de tus calles noctámbulas

y el viento es un mito desnudo

que rasguña apenas

la desolada piel de los faros.

 

Mi vida de hojaldre está quieta.

Mi cabeza de pájaros nocturnos

se deja caer, se derrumba.

Se abandonan mis manos

a su mudo destino de símbolos.

Pero yo sé que existo.

 

Aún ante el horario repetido

de los atardeceres mundanales y tiesos,

contagio un latigazo oscuro,

un rasgo gastado,

la impotencia brutal de mi destierro.


De Mudanzas, 1974.

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Leonor García Hernando (San Miguel de Tucumán, 1955-2001). Poeta de culto, formó parte del consejo de redacción de la revista Mascaró. Publicó Mudanzas (Ediciones del Taller Literario Mario Jorge De Lellis, 1974), Negras ropas de mujer (Colección de Poesía Mascaró, 1987), La enagua cuelga de un clavo en la pared (Último Reino, 1993), Tangos del orfelinato / Tangos del asesinato (Colección de Poesía Mascaró, 1999) y El cansancio de los materiales (Colección de Poesía Mascaró, 2001). Falleció en la ciudad de Buenos Aires, dos semanas antes de la publicación de su último poemario.


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