noviembre 07, 2018

CAMINAMOS / REDUCIDOS A FRAGMENTOS


OCASO

La tarde se apagaba

en mí.


Al costado de la calle

entre la basura cotidiana

vi montañitas de vidrios:

botellas rotas

parabrisas deshechos

focos triturados.


Alguien

se había preocupado

por amontonarlos junto al cordón

como queriendo preservarlos

o apartarlos del camino.


Nunca vi los restos de tantos impactos

en un sólo paseo.


El sol caía

y los últimos rayos aún se reflejaban

en esos puñados filosos.


Por calles cada vez más oscuras

caminamos partidos, astillados

reducidos a fragmentos

bajo una luz tímida

que insiste en hacernos brillar.

 

REVERSO

Me cansan los arcoíris

y los pegasitos multicolores

pintados en cada bolso

bordados en cada bufanda

impresos en cada guante

mochila taza lápiz gorra

cepillo pin cartera vinchita

que ofrece Todomoda

con la frase en inglés

“seamos unicornios”

o “los unicornios son reales”.

Te pregunto el porqué de esa simbología

y mientras pienso en cuán real es el amor

me sonreís.

Hoy hice copias de las llaves de casa

y te las di en un llavero de unicornio.

 

FLUIRSE

Te metés en la ducha

aunque ya te hayas bañado

pero volvés para soltar ríos

y no escuchar la corriente

y su murmullo de silencios gorgoteantes

y nadás océanos

y esquivás corales

sin culpa

aunque desperdicies diez minutos cúbicos

de tiempo potable.

Y no te alcanza Heráclito

ni toda la filosofía presocrática

para entender que sos el agua

dulce y salada

que se filtra por el desagüe

y se pierde

y se desliza

y se funde

salada y dulce

en un mismo mar

mezclado

compartido.

 
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Washington Atencio (Lucas González, Entre Ríos, 1986). Profesor de Lengua y Literatura. Ha participado en diversos encuentros de poesía y algunos de sus textos circulan a través de redes sociales. Reside actualmente en Paraná, donde dicta clases de Literatura y de griego clásico a nivel terciario y universitario.