marzo 01, 2013

★Otras prudencias inútiles




No sea cosa que nos quedemos descalzos de idiomas:

ensuciémonos las páginas de escándalos.


No sea cosa que los perros nos canten el póker desde la puerta del lienzo:

reivindiquémosle el día

al Rummy

al dominó asiático

y a la moral pisoteada del cuatro de copas.


No sea cosa que nos sigamos pisando los pies en los vals de bodas

que nos engruden la inocencia a cuentos

que nos caigamos en algún boquete del cielo

que las ansias de realeza

 y la roña íntima

nos garúen grueso,

confisquémosle la grasa a las bisagras

mordámonos las orillas,

los juncales secos

y los autorretratos.


Y pongámosles los puntos a las íes griegas.

No sea cosa que nos chamusquen Troya

y nos agarre la hoguera

sin rifa de los bomberos.


No  sea cosa que nos enferme la furia aturdida del estofado

un viernes santo

por más que el ayuno estricto del lunes

por más que el secuestro empecinado

de los billetes falsos

por más que los vértigos y las urgencias,

descosámonos las pajas de los ojos

tiñámonos los juicios de rubio suicida

jurémonos laureles

y alquilemos balcones.

No sea cosa.