agosto 11, 2018

¿cómo se defiende una causa?






Yanina Giglio me regaló un día unas preguntas patafísicas muy jugadas y vine a tener la maravillosa idea de responderlas (con eso estaría bastando) 😄
¡Gracias por este descoco hermoso!





Vanesa, ¿adiviná qué? Vamos muy animadas, caminamos lento por una ciudad oculta, casi desconocida. Reímos fuerte hacia el cielo y de pronto leemos este pasacalle: “No hace falta ser la causa para defender la causa”.  Entonces, te pregunto:



¿Somos causas y/o consecuencias?


Me siento inclinada a sospechar que la mayoría de las veces somos aleatoriamente una cosa y otra. La vorágine desenfrenada de la noche, su desorden radical y su confusa borrosidad, nos van convirtiendo poco a poco en el por qué, mientras que, indefectible y hasta por momentos mórbidamente, a primera hora del día, cuando la abstracción concluye, devenimos en las secuelas imborrables de los por lo tanto. Ocurre que, en nuestro afán por ser el motivo – el fundamento natural de todas las cosas- olvidamos que hay un desenlace demasiado próximo que atender, y que a las consecuencias siempre hay que pagarlas o, en el mejor de los casos, atenerse lisa y llanamente a ellas.



ENTREVISTA COMPLETA POR ACÁ   LA SENSIBILIDAD LÓGICA