abril 16, 2018

el que crea himnos






oración del anacoreta

Quisiera tener nobleza de perro callejero.
Curarme con guitarras chillonas.
Extraviarme como explorador sin brújula.
Divagar como barca a la deriva.
Con vacuidad de mendigo de parque.
Mi alma fogata alimentada de pétalos.
Pez que ve el mundo afuera del estanque.
Mi corazón es buitre mordisqueado por la muerte.



oasis envenenado

Soy piel que muda de serpiente.
El que riega el pasto
del otro lado del vidrio.
La maraña atascada
en alguna playa despoblada.
El que crea himnos
como un alfarero un jarrón.
El color amarillo
del césped de otoño.
Balada que no tiene palabras
sino cantos.
Soy el sediento errante
bebiendo de un oasis envenenado.


de Oasis envenenado, 2012.




toro de falaris

Dentro del cobre
pieles corrugadas
sombras depravadas
flamas marciales.
Liberado de opciones
membrana de insomnio
matiz sedentario
átomo de nanotecnología
cadenas aman huesos rostizados.
Creativos seres
autistas de la muerte
masticando niebla de su carne
zenit de parsimonia.


de Soy un enorme cerdo, 2016.



Carlos Vallín (México, 1983). Psicólogo, escritor. Ha publicado en diversas revistas literarias de México, Argentina, Uruguay, Chile, Colombia, España, Portugal y USA. Autor de los poemarios Oasis envenenado (La Rueda Cartonera, 2012), Canciones sobre una musa infinita (Edhalca, 2013) y Soy un enorme cerdo (Grupo Editorial Caronte, 2016).