enero 20, 2026
DESDE SÍ MISMA CAE
Vengo
a presumir mi regalo de cumpleaños
(by
Laura Cófreces, a quien vuelvo a decir GRACIAS 🙌)
Me
declaro fan de las primeras ediciones y me declaro fan de esta señora (todo lo
cual no viene a sorprender a nadie, ya lo sé).
Es
otro nivel de emoción lo que me causa este objeto, tan excepcional como
hermoso: "un Alejandra original", como bromeamos en casa.
Alejandra
completó esta serie de poemas tras su regreso de París, presumiblemente entre
1966 y 1967 (algunos textos, que datan de 1962 a 1966, mantienen un vínculo
directo con pasajes de sus Diarios correspondientes a esos años).
La
contratapa fue escrita por el poeta surrealista André Pieyre de Mandiargues
(Francia, 1909-1991), también novelista y dramaturgo, con quien mantuvo durante
años una profusa correspondencia.
El
título remite a la obra homónima (o casi homónima) del pintor neerlandés El
Bosco (1450-1516), realizada alrededor de 1475 y actualmente conservada en el
Museo del Prado (Madrid).
La
escena de esta pintura responde a una creencia medieval sobre la “piedra de la
locura”, una supuesta piedra alojada en la cabeza que causaba la demencia o la
necedad de las personas y que se podía extraer mediante una antigua práctica
quirúrgica. En su óleo, El Bosco satiriza el episodio de esta falsa
intervención y se burla de la ingenuidad de quienes creen en ella.
“La
locura” aparece en el cuadro como una entidad, una condición identificable y,
por tanto, extraíble.
Pizarnik
rechaza esta concepción de la palabra y despoja al sustantivo de su categoría
estable: "locura" —ya sin el artículo que la determine— pasa a ser
una zona abstracta, flotante y, por supuesto, imposible de "extraer".
Alejandra
incluyó, además, un dibujo propio en la portada: minimalista, de línea simple y trazo
infantil. Representa una figura humana desproporcionada, con rasgos apenas
definidos, en un espacio vacío, sin contexto ni fondo reconocible, y
desvinculada de la obra medieval en la que se ha inspirado: si El Bosco
representa la locura como espectáculo moral, Alejandra la reduce a un cuerpo
solo, expuesto y sin mediación.
En
estos poemas, la locura es el lugar desde donde se escribe. La escritura es un
riesgo extremo. Se explora el desarraigo como condición existencial, el
sentimiento de no pertenencia y la imposibilidad del decir: la palabra es
la herida y, por consiguiente, el lenguaje está destinado a fracasar.
Y
ya que estamos mencionando el tema, aprovecho para decir también: todxs
deberíamos tener la posibilidad de revisar nuestras emociones y acudir a un
profesional de la salud mental cuando lo creamos necesario. Nunca olvidemos
eso, ni la importancia que implica que la "locura" esté empezando a
correrse del lugar del estigma, del lugar de lo incómodo y del tabú.
VÉRTIGOS O CONTEMPLACIÓN DE ALGO QUE TERMINA
Esta lila se deshoja.
Desde sí misma cae
y oculta su antigua sombra.
He de morir de cosas así.
ESTAR
Vigilas desde este cuarto
donde la sombra temible es la tuya.
No hay silencio aquí
sino frases que evitas oír.
Signos en los muros
narran la bella lejanía.
(Haz que no muera
sin volver a verte.)
En Extracción de la piedra de locura
(Sudamericana, 1968).
enero 05, 2026
★NATURAL INTELLIGENCE
Cuando estuve en Cali nos propusieron “batallar” con la IA para definir un ganador posible en el ejercicio de escritura de un poema que se ajustara a ciertas pautas, complaciera medianamente a lxs lectorxs y causara algún tipo de impacto en su lectura o en su escucha.
Algo así planteaba el prompt que se le
dio a la máquina:
“Eres un poeta profesional con dominio de la
estructura, ritmo y técnica literaria. Escribe un poema profundamente humano y
conmovedor que despierte emociones reales. Usa imágenes sensoriales potentes y
metáforas coherentes. Evita clichés y palabras vacías. Usa una voz poética
definida. Conserva una musicalidad natural y verso libre. El poema debe tener
autenticidad, vulnerabilidad y humanidad. Finaliza con un verso que deje una
resonancia emocional o filosófica, algo que el lector recuerde”.
Lxs humanxs participantes debíamos simplemente escribir
el poema desde nuestro propio enfoque.
Aunque resultó un tanto inviable designar un vencedor, se
generó un debate más que interesante acerca de los pros, contras, usos y
desusos de la IA en nuestras vidas, especialmente en torno a aquellos puntos que
tienen que ver con nuestras capacidades humanas de inventiva, creación, originalidad
y experiencia afectivo-emocional.
Escribí este poema durante esos pocos minutos que duró
el ejercicio (algunxs de lxs presentes leímos en voz alta el resultado).
NATURAL INTELLIGENCE
vas por la calle
no hay árboles donde encontrarse con la sombra
la sombra es la cosa extinta
vas por la calle
un río aplastado de vidrios viene hacia tu cuerpo
el brillo lo adorna
pensás en huir
algo en la luz muta cada tarde
algo en la luz amenaza todo elemento orgánico
todavía despierto
vas por la calle aunque no existe calle
como refugio ni como término
faltan el agua y la forma
falta el mar y todo lo que de él nunca llegaste a
conocer
hace una buena parte de tiempo que arriba
dejó de ser arriba
vas por la calle
otro engendro autoconstruido pule ensimismado el metal
de su propia estructura en la cercanía de lo que antes
ha sido un parque
el jardín de una gran casa o la entrada
a una reserva natural
se acerca inquieto a pedir rumbo
revelación o sentido
ahora sos vos quien tiene que ofrecer alguna
de las posibles soluciones
la máquina permanece inmóvil mientras el aire
destruye trastos
armazones y superficies
la calle se apaga y no lográs recordar siquiera
su nombre
la máquina sigue aguardando
ahora sos vos quien procesa
depura
y ejecuta
qué vas a responder?
Este mismo poema fue uno de los seleccionados para integrar
el nro. 18 de la revista de literatura iberoamericana Casapaís, cuya
tabla de contenidos es una locura de autorxs que no se pueden perder.
(Pueden conseguirlo ahí mismo en su web: casapais.org)
Gracias por llegar hasta acá y por leer siempre!
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